Cuanta más caída, mejor es la oportunidad de inversión.
- Miguel Bernal

- 17 may 2020
- 5 min de lectura
Actualizado: 31 may 2020
Las crisis económicas y bursátiles por muy deleznables que parezcan son a día de hoy, inevitables. Algo por lo que cada cierto periodo de años debemos pasar sin más remedio. Sin embargo, en el campo de las inversiones es sinónimo de oportunidad y, como saben, las buenas oportunidades pasan cada mucho tiempo. Por eso, es bueno que estemos preparados para coger este inevitable tren cuando llegue.
Por muy contra-intuitivo que pueda sonar, el desplome de las bolsas es de los momentos más idóneos para lanzarnos a invertir. Pocos son los atrevidos que se deciden entran en el momento donde reina el caos y el miedo en los mercados. Es cierto que estos agoreros tienen una pequeña parte de razón y es que, si hablamos de una compañía en concreto, una crisis se la puede llevar por delante en caso de que esta se encuentre muy endeudada o carezca de liquidez suficiente. En el caso de los índices compuestos por varias compañías, la historia cambia: el quiebre de una compañía no puede causar el mismo impacto que si directamente invertimos la mayor parte de nuestro patrimonio en esa sola acción. Por tanto, al invertir en los índices (o ETF’s que los replican), nos ahorramos el riesgo de que nuestras acciones llegan a valer 0€, ya que esos índices son actualizados en términos de las compañías que los componen.
Se podía pensar en el supuesto que esos índices valiesen 0. Este escenario a lo largo de los más de 120 años de la historia de la bolsa, no se ha dado: pasando por 2 guerras mundiales, numerosas crisis financieras o crisis de materias primas (petróleo). Por tanto, es más que improbable que un índice de una economía desarrollada o incluso emergente, llegue a tener un valor nulo.
Llegados a este punto te preguntarás: ¿Cuál es el mejor momento para invertir en este tipo de sucesos? Se suele decir en el mundo de la inversión que siempre es un buen momento para invertir. He de decir que por muy trivial que suene, no le falta razón, pues si nuestro horizonte temporal de inversión es superior a los 5 años, es difícil que después de este tiempo nuestra inversión se haya depreciado. Sin embargo, debemos diferenciar entre “un buen momento” y “el momento óptimo”. No es lo mismo invertir cuando la bolsa está cara, es decir, cuando el PER medio asociado a un índice está en valores de 20 o 25 veces beneficios, que de 10 o 15. Es cierto que teniendo uno u otro, en el largo plazo, experimentaremos una rentabilidad positiva, pero ambas diferirán significativamente en su crecimiento, siendo más rentable la que compramos en un momento donde estaba “barata”. Nunca olviden la regla número uno de la inversión: “Compre barato y venda caro”.
Aquí vemos el comportamiento del S&P 500 con respecto a sus PER ’s históricos, viendo como de caro cotizaba a lo largo de 30 años. Reflejando el rojo un precio caro, el azul un precio justo y el verde un precio barato:

Podemos observar, que incluso con la crisis derivada del COVID-19, el índice se mantiene en un PER alto. Hay que decir que últimamente, la visión de caro o barato se ve distorsionado por los bancos centrales y los programas de Quantitative Easing que llevan a cabo. Por tanto, debemos tener en cuenta que los parámetros de medición han cambiado ligeramente al alza (en torno a 5 puntos de PER superior a lo que refleja el gráfico) en los últimos años.
Obviando este factor con el que debemos convivir, lo importante es tener claro que después de una crisis es el mejor momento para lanzarse a invertir. Sinceramente da igual que entremos en el día perfecto y a la hora perfecta (ya les aseguro que es prácticamente imposible de conseguirlo), lo que deben hacer es repartir la cantidad que tienen pensando invertir de manera diversificada a lo largo del tiempo que duren las caídas: de media suelen durar no más de 24 meses. La cantidad de patrimonio en cada aportación es algo más personal y existen diversas opiniones. Por lo general, si nuestro perfil de inversor es conservador tenderemos a aumentar el número de aportaciones en el tiempo con un capital reducido, mientras que, si somos un inversor más agresivo, tenderemos a concentrar nuestra inversión en unas pocas aportaciones.
Una recomendación algo más personal es, tratar de invertir más cantidad cuanto más acentuada sea la caída (suena contra-intuitivo, ¿verdad?). Si lo pensamos con detenimiento, tiene coherencia con lo anteriormente expuesto. Pues la ponderación nuestras posiciones compradoras aumentará en tanto en cuanto la bolsa se encuentre en un precio más barato y esto implica un mayor potencial de crecimiento. Esta estrategia, siempre en el largo plazo, será más provechosa que una basada en la compra de una sola atacada (a menos que seamos ese 0’1% de los inversores que saben el día y la hora de hacer esa inversión de ensueño).
La manera de proceder con esta estrategia es observar un gráfico semanal viendo las caídas que registran a cierre de este. La cantidad de capital invertido puede ser calculada según el riesgo que cada uno quiera asumir (más o menos acentuada en función de la caída). Yo dejaré una gráfica a modo de ejemplo, que tiene una forma exponencial:

Se estarán preguntando la razón de parar en -60%. Esto tiene una explicación estadística que nace de los datos históricos de las crisis en el mercado americano desde 1910. Podrán observar que la mediana de estas caídas se sitúa algo más alto en torno a este porcentaje (-42%). Sin embargo, en las inversiones debemos tener pensado una estrategia para lo peor que se pueda dar y, en este caso, sin contar el “crash del 29” (situación altamente improbable debido a la regulación actual del mercado bursátil) la peor caída fue en torno al -60%. Por tanto, tiene sentido utilizar estos datos para diseñar nuestra estrategia. Además, como se puede observar, las dos últimas columnas reafirman la tesis central de este artículo: los mejores momentos para invertir es justo cuando se atraviesa el peor momento de una crisis. Para poner en contexto a mis estimados lectores, la media de retorno del S&P500 en los últimos 100 años ha sido de un 7,5% frente al 27% de mediana que se produce después de una crisis como muestra la columna de “Return before a peak, 12 months”.

Hay que recalcar que esta estrategia:
-Se ha realizado sobre un fondo de inversión que replica el índice S&P500, el índice multi-sectorial con mejor rendimiento medio de los últimos 40 años.
- Está realizada a cierre de 9 mayo de 2020, por tanto, sería susceptible a variar si se produce algún mínimo más significativo.
-La caída se toma desde el mayor máximo registrado, en este caso los 3381 puntos aproximadamente.
-Se considera la caída semanal, evitando así el ruido que pueda surgir durante el intradía.
-Obviamente, se necesita liquidez para aplicar esta estrategia.

Los cuadros azules representan la caída desde máximos históricos y, acompañado de estos la cantidad de capital que deberíamos invertir cuando dicha caída se produce justo antes del cierre semanal. Siguiendo nuestra gráfica de relación caída-%capital en liquidez sobre una cantidad inicial de 10.000 euros, tenemos estas posiciones de compra que proporcionarían un retorno medio del 12,53% en tan solo 2 meses y medio desde que se realizó la primera inversión.
Esta es una estrategia bastante simple que está lejos de ser una de la mejores. Aun así, creo que para la gente que está comenzando o incluso ya lleva algún tiempo invirtiendo, le puede servir de ayuda para gestionar sus ahorros debido a lo sistemática y sencilla que es llevar a cabo. Desde aquí los animo a que diseñen su propia estrategia y que le dediquen tiempo a diseñarla. Pues no tiene sentido que le dediquemos apenas esfuerzo y tiempo a esos ahorros que tanto nos ha costado conseguir.
Recuerden, no hay mal momento para invertir con vistas al largo plazo-nunca-. Lo que sí hay es momentos más provechosos. En cualquier caso, independientemente de la estrategia a seguir de cada uno, se demuestra que las crisis en los mercados bursátiles pueden ser una buena oportunidad para poner a trabajar nuestro dinero por nosotros.
-Miguel Bernal.




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